És increible que la natura demani a crits ajuda, però més increible és que ningú l'escolti (Capra)

El Mediterráneo acorrala a sus tiburones

El primer estudio completo sobre las especies en peligro en este mar muestra que los escualos y las rayas son los más amenazados

(20/04/2011) El Mediterráneo es un mar herido. La contaminación y la pesca descontrolada están mermando su biodiversidad. Sin embargo, hasta ahora no se había realizado un estudio intensivo sobre la situación de emergencia que afronta cada una de las especies marinas que nadan en sus aguas. Y como se temía, el primer trabajo dedicado a esta labor no ha traído buenas noticias. Un total de 43 especies se encuentran al borde de la desaparición en el Mediterráneo, de las que 33 se corresponden a peces tiburones y rayas, los conocidos como cartilaginosos.

En concreto, 14 de las 15 especies mediterráneas en “peligro crítico” la categoría más grave antes de la extinción pertenecen a esta clase de animales acuáticos, según el informe presentado ayer por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés). Los cartilaginosos, como los tiburones toro y la raya maltesa, son los que peor están, pero hay otros, como los grandes atunes del Atlántico y los pequeños gobios, que no se encuentran en mejor situación. La presión que sufre la biodiversidad mediterránea castiga a numerosas especies. En concreto, más del 8% de las especies marinas que habitan en el Mediterráneo está al borde de la desaparición.

La polución y la pesca descontrolada dañan la biodiversidad

Es la primera vez que el IUCN, organismo dedicado a señalar las especies amenazadas de extinción y que reúne a 115 agencias gubernamentales de todo el mundo, centra su mirada en analizar el estado de la fauna marina nativa de un mar entero. Esto da una idea de la preocupación que genera el Mediterráneo, declarado como el mar más amenazado en un trabajo científico realizado a escala mundial publicado en agosto por la revista PLoS ONE.

“Es la primera vez que se realiza un análisis así de detallado, y a nivel global, de un sólo mar. Del Mediterráneo teníamos estudios detallados de algunas especies, poco más”, asegura María del Mar Otero, una de las responsables del estudio. Otero insiste en que incluso el estatus de peligro crítico que amenaza a 15 especies es reversible: “Está en nuestra mano recuperarlas, si somos capaces de poner en marcha medidas para regenerar su situación”, asegura esta técnica del Programa Marino de IUCN-Med.

Se refiere, sobre todo, a poner coto a la pesca de arrastre, que al no ser una técnica de pesca selectiva, atrapa a numerosos animales que no son el objetivo de los barcos, mientras destruyen los fondos marinos, en donde habitan, crían y se alimentan otros peces.

Los escualos tardan mucho más en reproducirse que otras especies

El 40% de las especies

Sin embargo, los males del Mediterráneo le hacen más daño a tiburones y rayas que al resto de la fauna acuática. El 40% de las especies distintas de tiburones que habitan las aguas del Mediterráneo está en peligro de desaparecer. En el resto del planeta, esta amenaza tan sólo se cierne sobre el 17%.

En concreto, 31 de las 76 especies de cartilaginosos que hoy se encuentran en el Mediterráneo, como el mencionado tiburón toro, el pez sierra, el marrajo y los angelotes, de-saparecerán de sus aguas si nada se hace por evitarlo.

Las razones por las que los desafíos de este mar castigan en especial a esta clase de animales se podrían desglosar en tres, según el biólogo Álex Bartolí, experto de la organización Shark Alliance, dedicada a promover la recuperación de tiburones y rayas. Por un lado, razones estrictamente biológicas: tardan mucho más tiempo que otras especies en recuperar su población. “Estos animales son altamente sensibles a la sobrepesca porque tienen una maduración sexual tardía, un crecimiento lento y una tasa de reproducción baja”, detalla. Por eso, cada tiburón es muy valioso, ya que es costosísimo recuperarlo.

Además, estos animales están entre las mayores víctimas de la pesca accidental, lo cual es especialmente lamentable: en otros lugares del mundo los tiburones se esquilman a propósito, mientras que en el Mediterráneo se eliminan sin querer. Según Bartolí, otro de los problemas que acechan a estos superdepredadores marinos es que sufren una alimentación cada vez más escasa y de peor calidad. “Con la pérdida de la biodiversidad, la disponibilidad de alimento cae, lo que complica aún más su supervivencia”.

Eso no es todo. Además, la contaminación les hace más daño que al resto; al estar en lo más alto de la pirámide alimenticia, “bioacumulan los tóxicos en su organismo”, dice Bartolí. El tiburón se come al pez grande que está contaminado, que a su vez se comió al pez chico que había ingerido elementos químicos tóxicos y que, por su parte, se había alimentado de otros organismos expuestos a agentes nocivos.

Organismos contaminados

“Los tiburones del Mediterráneo tienen niveles altísimos de mercurio en sus organismos, y se han detallado casos en los que la exposición a determinados contaminantes químicos suponen problemas a nivel reproductivo, como esterilidad o deformidades en las crías”, asegura este portavoz de Shark Alliance.

Tanto en el caso de los escualos como en el resto de la fauna amenazada, todo lo que ocurre en el Mediterráneo se magnifica. Otero, investigadora del IUCN, recuerda que al tratarse de un mar casi cerrado, el intercambio de poblaciones es muy escaso, mientras que la presión que soportan sus pobladores es mucho mayor que en otros mares. Del estudio hecho público ayer destaca que en casi un tercio de las especies que habitan el Mediterráneo no hay datos suficientes para concluir cuál es su situación de amenaza, por lo que han tenido que quedarse fuera de esta Lista Roja. Según Otero, en general se debe a que se trata de especies que no tienen interés para su explotación, por lo que nadie se ha interesado en investigarlas. También, a que hay poblaciones de fauna marina muy localizada cuyos gobiernos no han querido estudiar.

“Al contrario de lo que pueda parecer, el Mediterráneo es, con mucho, uno de los mares más desconocidos desde el punto de vista científico”, asevera Miquel Ortega, coordinador político de Ocean2012, una organización paneuropea que reclama a la UE una legislación que proteja los mares.

Según Ortega, no hay información disponible de calidad sobre este mar por culpa de las disputas entre estados: “Demasiados intereses y bloqueos recíprocos. Si no se ponen de acuerdo dentro de la propia Unión Europea, más difícil aún es sumar la voluntad de países tan dispares como Turquía, Israel, Libia o Argelia”, lamenta. Dentro de la UE, casi todos los países también España han recibido amonestaciones de Bruselas por incumplir su obligación de suministrar información.

La IUCN pide que se cumplan las leyes europeas

1. Redes

Las conclusiones del estudio de la IUCN recuerdan la importancia de que se cumplan las leyes de la UE sobre pesca sostenible en el Mediterráneo aprobadas en 2006. Entre ellas está dotar las artes de pesca de arrastre con aberturas suficientemente amplias para permitir el escape de ejemplares jóvenes y especies de pequeño tamaño.

2. Santuarios

La normativa prohíbe la pesca de arrastre en zonas protegidas donde existan especies frágiles como el coral o la posidonia del Mediterráneo, así como en profundidades de más de un kilómetro.

3. Litoral

Se descarta el uso de artes de arrastre a menos de tres millas náuticas de la costa (5,5 kilómetros).

4. Dimensiones

Los 27 también apoyaron que cada país especifique las dimensiones de las redes de arrastre y limite su extensión y diámetro máximos en función de la potencia del buque pesquero.

5. Cero capturas

La IUCN recomienda además la creación de zonas libres de pesca y Áreas Marinas Protegidas (MPA, en inglés) para reducir la presión en las especies que habitan cerca de la costa y que de otra manera no se podrán recuperar de los efectos de años de sobrepesca. La organización invita a que los gobiernos también creen MPA fuera de las zonas costeras.

6. Datos

Por último, la entidad opina que la falta de datos sobre ciertas especies, un gran problema para los reguladores, no debe desanimar nuevas medidas.

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