√Čs increible que la natura demani a crits ajuda, per√≤ m√©s increible √©s que ning√ļ l'escolti (Capra)

PETA demanada a Sea World por la cautividad de las orcas

(11/11/2011)¬†Ampliaci√≥n de la Constituci√≥n para incluir los animales que no son humanos podr√≠a llevar a reconsiderar la forma en que tratamos a los mam√≠feros sensibles que criamos. 

Cualquiera que haya tomado una clase básica de  historia de Estados Unidos sabe algo acerca de la Decimotercera Enmienda. Aprobada 06 de diciembre 1865, la esclavitud quedó fuera de la ley y la servidumbre involuntaria en los Estados Unidos. Se abolió la esclavitud y se convirtió en una piedra angular en la lucha por los derechos civiles en el país y el extranjero. Parece una exageración decir que la Decimotercera Enmienda cambió el curso de la historia humana.

Ahora est√° en condiciones de cambiar el curso de la historia no humana. Y la raz√≥n, por extra√Īo que parezca, tiene que ver con las orcas. En Sea World en California y Florida hay cinco orcas que Gente por el Tratamiento √Čtico de los Animales (PETA) ha puesto un pleito presentado recientemente en una Corte de Distrito de EE.UU., que describe que viven en la servidumbre involuntaria. Los mam√≠feros fueron capturados en la naturaleza, confinado, y obligado a realizar trucos baratos para los espectadores humanos. En el oc√©ano, estos animales nadan 75 millas al d√≠a. En Sea World viven en un tanque. Esta reclamaci√≥n, PETA, se califica como la servidumbre involuntaria, y es por tanto una violaci√≥n de la Decimotercera Enmienda.

Las orcas forman sociedades complejas, ense√Īan a sus j√≥venes, y se comunican a trav√©s de una serie maravillosamente intrincados de clics, silbidos y llamadas por impulsos.

Se plantea una cuesti√≥n profundamente importante, que varias d√©cadas de activismo por los derechos de los animales y la erudici√≥n nos han preparado para explorar: ¬ŅUn animal no humano con una inteligencia evidente, la capacidad emocional, habilidades sociales, y la protecci√≥n del personal garantiza su amparo por la Constituci√≥n de EE.UU.?

La primera es que algunas mentes expertas en asuntos legales han hablado en favor de los derechos de los animales. Considerar la opini√≥n de Lawrence Tribe, de Harvard, Profesor de Derecho y especialista en derecho constitucional reconocido. Hablar directamente sobre la demanda de PETA, explic√≥ a Bruce Friedrich, de una historia en el Semanario de Derecho de Georgetown: “Me parece que no hay abuso de la Constituci√≥n para invocar [la Decimotercera Enmienda] en nombre de los animales no humanos cruelmente confinados con fines de servidumbre involuntaria “. Y a√Īadi√≥: “la gente bien puede mirar hacia atr√°s en esta demanda y ven en √©l una mirada perspicaz en un futuro de mayor compasi√≥n por especies distintas a la nuestra.”

A continuaci√≥n, est√°n los cient√≠ficos. Los expertos afirman que las orcas se encuentran entre las especies m√°s inteligentes en la Tierra. Naomi Rose, bi√≥logo de mam√≠feros marinos con la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos, cita una investigaci√≥n que sugiere que las ballenas, delfines y marsopas tienen la sofisticaci√≥n cognitiva de 3 – a 4 a√Īos de edad, los seres humanos. Un neur√≥logo que las medidas de los cocientes de encefalizaci√≥n – cerebro proporci√≥n el tama√Īo del cuerpo – de los mam√≠feros, se ubica entre las orcas, los grandes simios y los seres humanos. La corteza de una orca se ha demostrado que es m√°s compleja que la corteza cerebral humana. Las orcas forman sociedades complejas, ense√Īan a sus j√≥venes, y se comunican a trav√©s de una serie maravillosamente intrincados de clics, silbidos y llamadas por impulsos. Ellos, sin duda, experimenta emociones, incluyendo el sufrimiento.

El propio Darwin reconoci√≥ que las diferencias entre los seres humanos y no humanos eran “de grado, no de clase.” Jane Goodall afirma que “no hay una clara l√≠nea divisoria entre el animal humano y el resto del reino animal – que es una l√≠nea borrosa.” Richard Dawkins, el bi√≥logo evolutivo vivo m√°s famoso, denuncia la falta de apreciaci√≥n de este continuo biol√≥gico como “la vanidad humana especista”. Simplemente no podemos descansar nuestro caso en contra de los animales en una idea que ignora por completo uno de los hallazgos m√°s b√°sico de la evoluci√≥n.

La cuestión de los derechos de los animales envía escalofríos en la columna vertebral de la agricultura industrial. Y lo que debería. Ampliación de la Constitución para incluir los animales no humanos podría muy bien ser la amenaza más potente a la agricultura industrial, un gigante de la industria responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero, la degradación del suelo, el uso de antibióticos, el escurrimiento de fertilizantes y la aplicación de pesticidas. Las ganancias de los valores ecológicos, de salud, y la ética que debe alcanzar tal desarrollo serían inconmensurables.

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